martes, 1 de marzo de 2016

INTELECTO PARA LA FELICIDAD

Educar, sentimientos e Inteligencia emocional de alguna manera resulta curioso, la pregunta es, ¿qué nos hace felices?, es la forma en la que se perciben las situaciones de cualquier índole. Pensar en un chico, en un hijo, uno cualquiera, al que normalmente todo lo que desea y quiere lo tiene rápidamente, pues los papitos están a su merced, pues hay que decirlo le costará mucho llegar a ser feliz, pues nunca tiene oportunidad de luchar y menos de solucionar problemas. Y bueno volviendo al tema, será que se puede educar para la felicidad desde la inteligencia emocional?. Claro que se puede es un deber, los papitos están obligados, comprometidos a que sus hijos crezcan con un equilibrio emocional.

Por eso está muy bien este concepto inventado no hace mucho: “inteligencia emocional”. Porque para potencializar sanos sentimientos, felicidad es necesario desarrollar habilidades y destrezas para la vida, y ojo hay que empezar por la vida propia porque es imposible dar de lo que no se tiene. Es mejor educar para la felicidad que forjar grandes profesionales sin sentimientos de bondad, compasión, respeto. Un error muy común es pensar que estos asuntos son tan importantes y graves, y el hijo tan pequeño e inexperto, que no hay nada que se pueda hacer. Y los papitos se dicen, después llegará el momento, pues tengo para decirles que la inteligencia emocional se estimula desde la gestación de manera que animo y a recuperar el tiempo perdido, ya que es un proceso de madurez, y ahí siempre hay cosas que se pueden hacer para mejorarlo, cosas que, o las hacemos nosotros, o no las hará nadie. La escuela está para cultivar la inteligencia de conocimientos y las normas de educación. Pero no hay asignatura ni profesor con el suficiente tiempo y empatía como para ver a cada alumno, individualmente, y enseñarle a orientar sus sentimientos. O lo hacen los papitos, o los chicos tendrán que crecer en este aspecto como buenamente puedan. Madurar sentimentalmente significa tener capacidad para entender a los demás, darle a los problemas la importancia que tienen (ni más ni menos), no hacer una montaña de defectos personales, y mucho menos, de los demás, … en una palabra: se trata de orientar la atención de una forma sana.

Los niños, en esto, son un torbellino de sorpresas. El mundo, tanto el de fuera como el interno, es
nuevo, hay que descubrirlo, y para ello, pueden quedarse mirando la cosa más pequeña durante horas, ya sea una hormiga roja transportando una miga de pan, o un sentimiento de rencor por un compañero que le acaba de quitar la pelota, por ejemplo, le quitaron su juguete preferido, y que eso sí le lleva a sentir un cierto rencor y si nadie lo orienta se queda en ese sentimiento, que además desencadena la fea y horrorosa envidia… Los pequeños en su cabecita van almacenando ciertos comportamientos y conclusiones desequilibradas que le llevarán a tener una mala relación con sus sentimientos. Por eso los papitos tienen que estar ahí, observarle y escucharle atentamente para advertir si están echando en él raíces esos hábitos que, una vez crecidos, lo van a llevar a la empatía, la humildad y la paciencia, o, en cambio, empieza a repetir respuestas que no le hacen ningún bien.

Para potencializar la inteligencia emocional los papitos pueden hacerse varias preguntas: -¿Qué cosas hace el niño cuando se enoja? Estos berrinches, ¿son frecuentes o no? -Si el niño no tiene algo que desea, ¿cómo reacciona? ¿Se pone impaciente, o cada vez acepta mejor que no puede tenerlo todo? -Cuando tiene un problema, ¿se calla, viene inmediatamente a contarlo, o se calla y cambia su forma de actuar?. A todo esto, el pequeño, ¿tiene épocas en las que está más callado? ¿Qué tipo de preocupaciones le llevan a ello? - Le han visto jugar con otros niños de su edad. ¿Qué pasa cuando hay una discusión? ¿Cómo se porta? ¿Es el que más levanta la voz? Hay que tener presente que la clave de todo este proceso es siempre observar al niño, estar lo suficientemente cerca de él como para redirigirle cuando tiene un pensamiento equivocado. Para hacerlo, hay que estar a su lado y verle con sinceridad y honestidad, sin ignorar sus fallos, sin creer ni que “la culpa es de los demás” ni que “es que siempre te pasan a ti las cosas”. El equilibrio emocional no se enseña: se transmite, tenía que salir el ejemplo que es el mejor maestro. Por lo que, el primer paso, está en los papitos, en saber dirigir a una forma de actuar y sentir equilibrada. Ojo tampoco excederse en estar a su lado cual policía, supervisor... se trata de dar respuestas oportunas a las preguntas planteadas mas arriba. Y es que, para cuidar bien a un niño, primero hay que cuidarse bien uno mismo. ¡Ánimo!

Los niños pequeños se entregan totalmente a su entorno físico; absorben el mundo sobre todo a través de sus sentidos y responden con el modo más activo de aprendizaje y conocimiento: la imitación. La imitación es la capacidad de identificarse con el entorno a través de la voluntad activa: la acción y el hacer. Todo, amor, alegría, odio, inteligencia, por eso el tono de voz, el contacto físico, los gestos corporales, la luz, la oscuridad, el color, la armonía, y la desarmonía, son influencias absorbidas por el organismo físico, todavía muy maleable, y afectan al cuerpo y la inteligencia emocional para toda la vida. Los educadores para la felicidad, docentes, jardineras, abuelitas, tías, madrinas, en fin todos los adultos que comparten con el niño desde su nacimiento tienen la responsabilidad de crear un entorno que sea digno de esta imitación incondicional del niño. El entorno debe ofrecer al niño amplias oportunidades para la imitación plena de sentido y para el juego creativo. Esto apoya al niño en la actividad central de estos primeros años: el desarrollo de su organismo físico. Desviar las energías del niño de esta tarea fundamental para atender exigencias intelectuales prematuras le roba al niño la salud y vitalidad para su vida posterior. En últimas, debilita las mismas capacidades de juicio e inteligencia práctica que el maestro quiere fomentar.

En el jardín, los niños juegan a cocinar; se disfrazan y se vuelven madres y padres, reyes y reinas; cantan, pintan y dibujan, juegan a imitar los oficios de los adultos; a través de canciones y poemas aprenden a disfrutar el idioma; aprenden a jugar juntos, escuchan historias, ven obras de títeres, hacen pan, preparan sopa y ensaladas de frutas, modelan con plastilina y construyen casas a partir de telas y cajas. Involucrarse en forma total en este tipo de trabajos es la mejor preparación del niño para la vida. Desarrolla las capacidades de concentración, el interés, y el amor por aprender. La inteligencia es la capacidad para resolver problemas nuevos, para Piaget, científico del desarrollo infantil, es la capacidad de adaptarse al medio. El desarrollo de la inteligencia comprende una serie de estadios y cada uno supone un avance respecto del anterior: Al nacer, el niño cuenta con sentidos y reflejos que hace uso de manera automática, no voluntaria y son los principales elementos que utilizará para adaptarse a su ambiente. Posteriormente gracias al uso de sus sentidos, es capaz de atender a un objeto, sus acciones pasan de ser simples reflejos a acciones voluntarias orientadas por los estímulos externos. Finalizando el primer año de vida, se convierte en un pequeño explorador, ahora buscará nuevas estrategias o medios para magnificar su espíritu investigativo, o resolver un problema. Así por ejemplo, para conseguir su juguete será capaz de utilizar algún instrumento para atraerlo o jalar la tela sobre la que está colocado y cogerlo. Esta inteligencia práctica, parte de la etapa sensorio-motora, llega a su máxima evolución entre los 18 y 24 meses. A los 2 años, dice Piaget, el pensamiento simbólico es la clave para la inteligencia verdadera. Permite que los niños formen sus propias ideas y usen su imaginación. Antes necesitaban tener un objeto concreto como una pelota frente a ellos para demostrar que querían jugar, pero ahora pueden imaginarla y usar un símbolo como la palabra “pelota” para describir lo que quieren hacer. Entre los 3 y 6 años su pensamiento está cada vez más desarrollado en relación con el desarrollo de su lenguaje, se encuentra atravesando el periodo pre-operatorio, ahora puede asociar imágenes, objetos, acciones y palabras. Se interesa por aspectos de la vida cotidiana, sus juegos principales son hablar por teléfono, peinarse, jugar a la comida. Comienza además a clasificar y seriar objetos según su forma y color, establecer categorías y de esta forma sentar las bases para el aprendizaje de conceptos matemáticos.

La inteligencia emocional supera de manera desbordada el conocimiento académico, pues sin ella el
niño estará en el lugar equivocado siempre. La inteligencia emocional se estimula con sentimientos o ejemplos de actitudes amables, tiernas, dulces, justas, alegres, sin descartar obstáculos que serán superados en ocasiones con ayuda de los papitos pero en lo posible en la medida proporcional a la edad hay que dejarlos que intenten sus propios métodos, siempre y cuando no sean agresivos, ni representes niveles de frustración. La inteligencia emocional se alimenta con un lenguaje amoroso y positivo, las preguntas absurdas estimulan la creatividad que es un detonante fantástico para la inteligencia emocional.

Con Caricias Calientitas

martes, 23 de febrero de 2016

ESCASEZ PARA LA FELICIDAD

Confucio decía que: “hay que educar con un poco de hambre y frío”. Educar para la felicidad desde la primera infancia requiere adquirir conductas esenciales a este concepto, pues si de chico se tiene todo, y se satisfacen las necesidades en exceso, seguramente se estarán formando personalidades que creen tener derecho a todo, por ser el centro del universo, y mientras se es chico eso sucede, los niños son el centro del hogar, peor aún muchas veces los padres por sus múltiples ocupaciones remplazan cariño y calidad por cantidad de regalos, o le dan gusto a sus hijos en todo, entonces jamás se aprende a luchar por sueños, mucho menos a esforzarse, hay que educar con “normas”. Pues si bien existen derechos también hay deberes, y estos se inculcan en la primera infancia.

Obviamente este aprendizaje debe estar basado en el amor, con un lenguaje cargado de sentimiento, hay que tener presente que desde la gestación se les debe hablar a los niños, de esta manera se educa el cerebro, se estimula el hemisferio izquierdo y el lóbulo temporal. 

En los últimos meses de embarazo el bebé ya identifica la voz de la mamita, e inclusive se angustia
cuando ella se estresa, es mas cuando empiezan asistir a su jardín infantil, se enfrentan a la “dura realidad” de que no son el centro del universo, y los niños deben educarse para el futuro real, en donde se defienden con actitud y autonomía, es educar para respetar, tolerar, ejercitar la paciencia, por eso hoy el articulo se identifica con la frase de Confucio, si desde bebés se le enseña que la comida no se bota y se come lo que hay, sin nuevas preparaciones, ni domicilios, el niño va aprendido perfectamente como es vivir con respeto, además hay que decirles no de vez en cuando, jamás usar el no para descalificar, juzgar, condenar, el no, para restringir antojos, por ejemplo se le compra solo un juguete escoge uno entre varios pero solo uno, porque si se cede a todos sus antojos.. Por favor! serán chicos atiborrados de bienes materiales, comodidades y tecnologías, el frío y el calor será para ellos cuestión del termostato.

Los educadores para la felicidad deben fortalecer y estimular, voluntad, confianza, autonomía, para que en su adolescencia, juventud sean chicos sanos, armónicos y equilibrados y por encima de todo considerados y agradecidos con la vida que les toco. Volvamos a Confucio que decía “Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío”. Por eso las normas son importantes y aunque parezca inverosímil, las normas son sinónimos de amor, y si de regalos se trata los educadores de la felicidad regalan a sus niños tiempo con calidad y amor y así los infantes crecen felices en el amor y en la confianza mutua. Y como ya he dicho anteriormente recuerden que el mejor maestro es el ejemplo.

Con Caricias Calientitas

domingo, 14 de febrero de 2016

HABLA PARA LA FELICIDAD

El lenguaje de la felicidad de los bebés comienza desde temprana edad con balbuceos y sonidos vocálicos y guturales, que son una serie de respuestas ante los estímulos del medio ambiente. Es importante hacer buen uso del lenguaje y ser claro pues el bebé “sí entiende”, entonces es de suma importancia hablar con los bebés, incluso desde el vientre materno, así se le permite al pequeño familiarizarse con la voz de los más allegados, es de esta manera que empieza a conocer padres, familiares y amigos como los sonidos del lenguaje. 

La comunicación oral debe permanecer a lo largo de la vida de la infancia, esencialmente en el primer año de vida, donde adquiere la estimulación adecuada para el desarrollo del lenguaje: En el primer año de vida (0 a 12 meses) explicar al bebé lo que se hace diariamente, con palabras dulces: los quehaceres domésticos, lo que se hace con él (alimento, baño, etc.), y lo más importante, decirle que lo queremos, y que nos gusta lo que hace; felicitamos cada logro. Cantarle, leer cuentos, mostrar imágenes para que las relacione con palabras, como cuando le mostramos la foto de mamá. Contestar cualquier balbuceo del bebé, y hacer pausas cuando “hablamos” con él para dar tiempo a que responda. Como sugerencia, la pronunciación del adulto debe ser clara, con voz suave y procurando exagerar las gesticulaciones, con la intención de que el bebé nos imite. 

En el segundo año de vida ( 12 a 24 meses) los pequeños incorporan varias
palabras a su lenguaje, pero también se comunican por medio de señas o gestos. Es muy común que utilicen para todo una sola palabra, o simplemente señalen lo que quieren, y papá o mamá lo interpretan y se lo dan. Los adultos no deben caer en ese juego, sino ayudarlo a hablar: Es recomendable decirle el nombre de las cosas antes de dárselas: “¿quieres agua? ¿si? Dime: dame agua….aaagua” y esperar un momento para que el bebé lo intente; si lo hace le decimos lo bien que lo ha hecho, y le damos entonces el agua; si no dice nada, de cualquier manera le damos el agua, pero seguimos haciendo lo mismo cada vez que pide algo; poco a poco aprenderá a pedir, y luego, con nuestra ayuda, a dar las gracias, como quien dice etiqueta y protocolo infantil… En caso de que el niño conozca y use palabras, se le debe insistir poco a poco que pronuncie correctamente; igual que nosotros; le hablamos con dulzura, hablar por teléfono con alguien que le resulte familiar, animándolo a responder y hacer preguntas, conversar acerca de su día, etc. Grabar su voz y luego ponerlo a que se escuche, su asombro es total… y decirle “esa es tu voz”. La mejor manera de incrementar el lenguaje del menor es hablando con él, preguntarle cosas y esperar una respuesta, es decir, hacer pausas, y luego alegrarnos mucho cuando nos conteste.

A partir del tercer año de vida ( 24 a 36 meses) los niños incorporan más frases elaboradas a su lenguaje. Comienza la etapa de los cuestionamientos “¿Por qué…?”, tal vez esto resulte fatigoso para los acompañantes, pero hay que ser conscientes que los pequeños se encuentran interesados en investigar todo lo que les rodea, por este motivo es importante que las respuestas sean correctas para no limitar su aprendizaje. Un ejercicio de estimulación distinto que se puede aplicar con el niño, es ponerlo frente al espejo, y el adulto detrás de él; vocalizar exageradamente para que el pequeño observe e imite los movimientos; se pueden pronunciar varios adjetivos como bonito, feo, alto, bajo, etc., y aplicarlos. 

También en esta etapa es tiempo de que el pequeño comience a conocer las palabras de cortesía “gracias”, “por favor”, etc, nuevamente aparecen las palabras mágicas ya oficialmente, y si al pequeño le es complicado pronunciar algunas palabras, se pueden practicar inventando canciones divertidas, para acostumbrar al niño con el sonido y pronunciación. Por lo general, en esta edad, los niños suelen confundir los conceptos del tiempo: mañana, ayer, hoy, etc., para ayudarlos se puede hacer con ellos un collage de imágenes dividido en tres partes, que cada uno represente los diferentes momentos del día, y las actividades que se realizan en cada uno de ellos. De igual forma se pueden introducir actividades poco frecuentes que se llevaron a cabo el día anterior, o las del día siguiente, para ayudarlos a construir el significado del tiempo, y las palabras que los representan. Finalmente, hay que enfatizar una vez más la importancia de la comunicación con los niños y niñas, y dirigirse a ellos empleado un lenguaje correcto, claro, sencillo, pero sobretodo afectuoso, en su expresión y entonación. 

Con Caricias Calientitas…

miércoles, 3 de febrero de 2016

MELODÍAS PARA LA FELICIDAD

La música ayuda notablemente al desarrollo del cerebro en la primera infancia, un experimento desarrollado por psicólogos canadienses comprobó que la enseñanza musical acelera el desarrollo del córtex cerebral de los niños desde su gestación hasta los 6 años, música adecuada por su puesto, pues también tiene un efecto positivo sobre la memoria y la atención. Es increíble pero gracias a la mejora de memoria como efecto de la música, los chicos adquieren una facilidad de aprendizaje en su proceso de lecto-escritura, y pre- matemáticas, todas las ventajas que produce una buena estimulación musical, contribuyen positivamente a su optima ubicación en el entorno y contexto, e incluso aumenta el coeficiente intelectual.

La buena música, representa siempre beneficios para el niño, mejora sus
capacidades cognitivas, y estimula de forma amable y dulce la sensibilidad de los niños, en el periodo de 2 años y medio en adelante los niños que han sido estimulados con música adecuada, tienen mayores probabilidades de aprender a tocar un instrumento, es tan especial y necesaria la música en la primera infancia, que opinan los expertos sobre el lenguaje maternal y su asociación melodiosa al ritmo de asimilación del niño, cabe recordar que a partir del sexto mes de embarazo, el bebé ya distingue la voz de la mamita, la música siempre en toda etapa de la primera infancia, ofrece una metodología que permite, descubrir, experimentar y desarrollar la sensibilidad musical del niño. Estas no resultan ser afirmaciones traídas de la nada por su puesto son resultados de experimentos serios realizados por investigadores idóneos, por ejemplo en medir la actividad del cerebro del pequeñín a través de la técnica conocida como magneto-encefalografía, mientras los niños escuchaban dos tipos de música: una procedente de un violín y otra de un bullicio. Igual con chicos mas grandecitos se han realizado test musicales donde se les pedía distinguir entre armonías, ritmos y melodías, y una prueba de memoria en la cual tenían que escuchar series de números, recordarlas, y luego repetirlas. Y de esta manera se hizo posible verificar de que maravillosa forma los niños captan, perciben e integran los sonidos musicales, así como los cambios inducidos por la actividad musical sobre el córtex cerebral, además, estos niños alcanzaron una capacidad de memorización más importante que los del segundo grupo.

Desde su vida intra-uterina, el niño tiene su primer contacto con el universo de los sonidos y ritmos. Los latidos del corazón de la mamita, otros que realiza su propio cuerpecito, y también del exterior. Cuando nace, van apareciendo otros sonidos: los cantos de la mamita y el papito, imita palmitas, todos estos sonidos y cantos van estableciendo, a su vez, una relación afectiva con el bebé: con su voz los educadores para la felicidad le brindan afecto, cariño, contención y comprensión.
Al poner a los niños en contacto con el hacer musical (cantar, bailar, tocar instrumentos, explorar sonidos y jugar con ellos)se les esta dando la entrada a expresarse creativamente a través de otro lenguaje y por su puesto, se esta beneficiando su desarrollo cognitivo y emocional. Los niños aprenden a escuchar en lugar de oír, a establecer relaciones, a memorizar, a expresar. La música los mueve y los conmueve con sus melodías y sus fraseos, con sus ritmos y estilos. Y los niños juegan con ella, se divierten con sus padres y sus pares.

¿Hay música para “niños”? En realidad sí y no. Hay canciones que se llaman de
repertorio infantil que, por su forma sencilla, sus frases cortas, poca extensión melódica, son las más aconsejadas para cantar con niños pequeños ya que ellos pueden reproducirlas, porque existen “adultos” que exponen a los pequeños a memorizar y cantar en publico, canciones que distan de la inocencia del niño y en ocasiones en todas, son vulgares, obviamente el niño, debe pasar por la música clásica como una alternativa valida y oportuna para su estimulación, desde clásico a rock, hasta folklore o jazz. Pueden escucharla, bailarla, acompañarla con instrumentos… Esta “música del mundo” no sólo nos conecta con otras culturas sino con otras emociones, y permite que los niños puedan entrar en contacto con variados estilos y compartir gustos con sus familiares.Los bebés emiten sus primeros sonidos antes del mes y se les conoce como "guturales" pues la g va imersa en cada sonido, de ahí que bebés de 6 meses se les oiga decir agua, claro si los han estimulado.

Los chicos tienen marcadas características de aprendizaje musical en la primera infancia, de acuerdo al desarrollo evolutivo de cada uno. Éstas son muy variadas e incluyen canciones infantiles, actividades de expresión corporal con música, acompañamiento de canciones, baile, exploración instrumental y cuentos sonoros, entre otras. Nuevamente sale airoso y líder el ejemplo que es el mejor maestro. Algunos adultos sienten pena o creen que están haciendo el ridículo cuando cantan o bailan con los pequeños, y absurdo por el contrario, en estos momentos los chicos nos dan enseñanzas de creatividad, sensibilidad, expresión corporal y por su puesto clases magistrales de ternura! De manera que a cantar a ponerles en el vientre, hacer de sus cotidianidades una melodía para la vida feliz.

Con Caricias Calientitas 

domingo, 24 de enero de 2016

ASEO DENTAL PARA LA FELICIDAD

La dentición, la salida de los primeros dientes del bebé, puede resultar algo molesta para los bebés y también para sus papitos y  abuelita,  y claro los papitos también estarán felices. Obviamente es un proceso doloroso, el diente rompe la encía para salir, entonces rasca, y pica, y duele.

La dentición puede comenzar a partir de los 3 meses y continuar hasta que el niño(a) cumpla los tres años. La verdad puede variar en meses, cada chico tiene su propio ritmo, mi  vecina como algunos chicos tiene 6 meses y ya quieren asomar sus primeros dientes. Cuando el bebé tenga entre 4 y 7 meses de edad, la mamita puede notar que sus primeros dientes ya dan signos de querer abrirse paso a través de las encías. Los primeros dientes en aparecer generalmente son los dos dientes frontales inferiores, después de 4 u 8 semanas, les suceden los cuatro dientes frontales superiores. Aproximadamente un mes después, aparecen los incisivos laterales inferiores.

La mayoría de los chicos tienen sus 20 dientes de leche al cumplir su tercer año,
ahora que si el chico en esta edad no tiene sus dientes completos, hay que consultar con el odonto-pediatra. En algunos casos poco frecuentes, los bebés nacen con uno o dos dientes o producen un diente durante las primeras semanas de vida. Salvo que estos dientes interfieran con la alimentación o estén demasiado sueltos como para que el bebé pueda tragarlos, generalmente no es una causa de preocupación.

Cuando a los bebés les comienzan a salir los primeros dientes, probablemente babean más y empiezan a querer morder las cosas. Mientras que en otros bebés la salida de los dientes no es un proceso doloroso, otros pueden experimentar breves períodos de irritabilidad, y algunos se muestran irritados durante varias semanas, con episodios de llanto y patrones de sueño y de alimentación irregulares. La dentición puede ser incómoda, pero si el bebé se muestra muy irritable, hay que consultar con el pediatra. Aunque las encías sensibles e hinchadas pueden provocar un pequeño aumento de la temperatura del bebé, normalmente la salida de los dientes no ocasiona fiebre alta ni diarrea. Si el bebé tiene fiebre durante la dentición, puede que se deba a otro motivo y es mejor ponerse en contacto con el pediatra.

A continuación algunos tips que aplicados con cariño, amabilidad, dulzura asepsia, hacen que el bebé que están saliendo los dientes se relaje: Limpiar frecuentemente la cara del bebé con un pañito suave para quitarle el exceso de babas y evitar que se le irrite la piel. Dar al bebé una zanahoria grande bien pelada y lavada, y previamente esté un rato en la nevera, resulta un rascador natural excelente, hay que asegurarse que la zanahoria sea lo suficientemente grande para que no atore al querer tragarlo, y que tampoco pueda romperse en pequeños fragmentos. Los aros de goma que se venden para ayudar a los bebés con la dentición también son buenos, pero hay que evitar los que contengan líquido en el interior, porque pueden romperse o perder líquido de alguna manera. Si el bebé utiliza uno de estos aros, hay que sacarlo del refrigerador antes de que se endurezca demasiado, para evitar causar más daño en las encías de su bebé, ¡ya suficientemente hinchadas!

La mamita  que derrocha dulzura y paciencia, le frota la encía a su bebé con un dedo limpio en salsa de amor y alegría, y tiene muy claro jamás colgar del cuello de su bebé un mordedor para la dentición, ya que podría quedar atrapado en algún objeto y para nada es “sano”. 

El cuidado y la limpieza de los dientes del bebé son importantes para la salud dental a largo plazo. A pesar de que los dientes de leche se caen las caries dentales pueden acelerar este proceso y dejar huecos en su dentadura antes de que los dientes permanentes estén listos para salir. Es posible que los dientes de leche que aún no se hayan caído se junten para intentar llenar los espacios, y como consecuencia de esto los dientes fijos saldrán torcidos o en lugares que no les corresponden. El cuidado diario dental del bebé debe comenzar antes de la salida de su primer diente, limpiando las encías del bebé diariamente con una gasa o pañito limpio y húmedo, o cepíllelas muy suavemente con un cepillo de dientes suave para bebé y agua hervida ¡sin dentífrico! Tan pronto como los primeros dientes aparezcan, hay que cepillarlos con agua.

Utilizar dentífrico en los dientes del bebé está bien una vez que el niño esté preparado para escupir el dentífrico al lavarse los dientes, lo que ocurre generalmente alrededor de los 3 años de edad. Escoger un dentífrico con flúor y utilizar solamente una pequeña cantidad o incluso menos en los niños más pequeños. No hay que dejar a los niños que se traguen la pasta de dientes o que la tome directamente del tubo, porque una sobredosis de flúor puede ser peligrosa.
Cuando todos los dientes del bebé hayan salido, hay que limpiárselos al menos dos veces al día, especialmente después de las comidas. También es importante que el niño tenga este ritual para que pueda generar el hábito de higiene dental. 

Un buen momento para comenzar a utilizar el hilo dental es cuando los dientes empiezan a estar uno al lado del otro, la mamita también puede motivar a su pequeñito para que se interese en esta rutina dejando que él o ella le observen y le imiten cada vez que usted se cepilla los dientes y utiliza el hilo dental. Otro consejo importante para prevenir las caries dentales: no dejar que el bebé se quede dormido con un biberón. La leche o el jugo pueden permanecer en su boca y provocarle caries y placa dental.

Existen canciones lindas tiernas para acompañar el aseo dental, y como siempre miremos la relación de los dientes con la felicidad, pues toda, los dientes le ayudan a mostrar sonrisas arrolladoras que solo son muestras de que es un bebé feliz! 

Con Caricias Calientitas

sábado, 16 de enero de 2016

NUEVOS PADRES PARA LA FELICIDAD

La imagen de los padrastros y, sobre todo, de las madrastras, está asociada a relaciones negativas y, a menudo, invariables. Con frecuencia los niños los ven como “ladrones” del puesto que ocupan su papito o su mamita biológicos y relacionan a este nuevo personaje con una fuente de problemas y odiosas competencias. Son muchos los pequeños que se niegan a quererlos porque sienten que al mostrarles afecto traicionan a sus y por su puesto esta situación afecta desfavorablemente la felicidad e los chicos. Y si, además, la relación aparece después de la muerte de uno de sus papitos, la situación se complica aun más. La clave, aseguran los psicólogos, es ser pacientes y conceder a los niños el tiempo que necesitan para descubrir que esta nueva persona no es un nuevo papito o mamita, sino un miembro más de la familia que ayuda a formar un hogar.

Los cuentos han sido lo responsables, de presentarlo como seres malos, odiosos, regañones, que se empeñan en quitarles el cariño de su papito o mamita según sea el caso, esta imagen parece haber calado en los más pequeños generación tras generación. Es importante que el papito que tiene a su cargo la custodia se arme de paciencia, cariño y ternura para hacerles comprender con “actitud” que el nuevo personaje es un amigo jamás un enemigo. Por eso es importante que el nuevo miembro tenga buenas relaciones con el /la ex; así los chicos ven que la situación no es tan complicada. Es obvio que el nivel de facilidad o dificultad con la que el niño acepta la nueva figura del padrastro-madrastra es directamente proporcional al modo en que esta figura se introduce en su vida. Los niños tienden más a actuar que a explicar cómo se sienten y necesitan “asegurar” la atención y el cariño del papito o la mamita, a pesar de que éste tenga una nueva pareja; y como los cambio siempre generan ansiedad, hay que imaginar lo que pasa por la cabecita y el corazón de un chico que ahora se enfrenta a padrastros por partida doble, la pareja del papito y de la mamita…por esta situación es importante que el padrastro-madrastra e vaya introduciendo lentamente.

Sin embargo, a veces los padrastros asumen roles principales, ahora bien cada
chico es un mundo particular, las formulas mágicas no aplican, solo el respeto, la consideración, la amabilidad, son cualidades necesarias para que el proceso resulte exitoso; la actitud que los padrastros tienen ante el niño es vital para que éste lo acepte o rechace. No es sencillo para los padrastros saber cómo comportarse porque cada niño reacciona a su manera, tampoco quiere decir, ni mas faltaba que lo padrastro se impongan “nuevas personalidades”, para nada simplemente es actuar sacando a flote sus virtudes y cualidades, manteniendo su forma de ser, es que ellos está, en desventaja frente a tradiciones, costumbres, y los recuerdos de una historia en común, y deben esperar el transcurrir del tiempo y vivencias compartidas para poder generarlas y sentirse un "miembro de pleno derecho". Incluso en el caso de un papito o una mamita que haya fallecido, siempre son parte del pasado de los hijos y éstos necesitan que se les permita tener un vínculo o recuerdos de él o ella.

La prioridad de los padrastros siempre debe estar asociada a la educación para la felicidad, por lo tanto su ejemplo debe ser impecable, para encajar óptimamente en su nuevo rol, e ir desmitificando la mala fama de los padrastros y madrastras. Actuar con naturalidad y no querer representar el papel de "papito o mamita buen”@" porque los niños ya tienen un progenitor. Asumir primero su rol de pareja y luego el de padrastro-madrastra, de carácter obligatorio es ser “Honestos” con los chicos desde el principio, jamás aprovechar su posición para desmandarse en regaños y mucho menos golpes, sé que lo que voy a decir suena crudo e increíble, pero hoy en día se conocen casos de maltrato, abuso, con menores por parte de sus padrastros y peor aun con el consentimiento del progenitor; por su puesto la felicidad queda olvidada, ojala estos casos se denuncien y claro se eviten.

También hay que decirlo, existen algunas familias, donde esté proceso se da de manera “perfecta”; otras familias que se unen tras un segundo matrimonio son tan diferentes entre sí que lo mejor que pueden hacer es apretar los dientes y hacer un enorme esfuerzo para poder pasar juntos un largo fin de semana. Construir una relación de padrastro o madrastra con chicos pequeños es bastante diferente a entablar otro tipo de relaciones, de hecho, el chico ofrece una resistencia natural, y es el adulto él que tiene la responsabilidad de ir perneando sus afecto gradualmente y con sumo respeto, los chicos aún no entienden claramente que a su papito o mamita les gusta o están enamorados de una nueva persona, que es un perfecto extraño para el pequeño. Como se dijo anteriormente, cada situación es diferente, no existen fórmulas mágicas fáciles para que el padrastro o la madrastra sean aceptados. Otros chicos les toca un padrastro o una madrastra después de la muerte de uno de sus papitos, y como en todo algunos papitos tardan años en conocer y casarse con otra persona; otros se casan casi inmediatamente.

Hoy solo padrastros y madrastras, falta tocar el tema de “hermanastros”, medios
hermanos, celos, como dicen los tuyos, los míos y los nuestros, y tristemente, o desafortunadamente, los más afectados son los chicos en la primera infancia, y en la adolescencia también. Como siempre una amable invitación para que estos procesos no afecten la felicidad de los chicos, ojala llevar la fiesta en paz y alegría, y por sobre todo el respeto por los chicos y papitos ausentes.

Con Caricias Calientitas

lunes, 4 de enero de 2016

LOCOMOCIÓN PARA LA FELICIDAD

Como siempre una breve definición, un reflejo es una reacción muscular involuntaria que responde a cierto tipo e estimulo. Son sensaciones o movimientos que producen respuestas musculares concretas. También hay que decir que los reflejos están ligados al desarrollo neurológico.

Algunos reflejos o  movimientos que son propios de la infancia se disipan a medida que el niño crece, otros permanecen a lo largo de la vida. El carácter de un reflejo infantil a destiempo en la edad, puede ser señal de que algo anda mal en el cerebro en el sistema nervioso central. Es mas los primeros movimientos del bebé son “reflejos”.

Los bebes se caracterizan por tener varios reflejos: Moro, succión, sobresalto, y marcha automática, como quien dice hacen movimientos de caminar cuando las plantas de los pies tocan una superficie dura.

Existen otros reflejos infantiles: El reflejo tónico del cuello, es el movimiento de

la cabeza hacia un lado cuando el cuello está en posición de cara. El reflejo de
presión: que aparece cuando el niño tiene en su mano, en la palma un dedo del acompañante o un objeto, inmediatamente su manito se cierra, y este reflejo en los bebés es mas arraigado, solo basta con poner el edo índice en u manito. El reflejo de búsqueda, es cuando se le toca la mejilla, seguidamente el niño busca hacia ese lado hace movimientos de succión, y voltea la cabeza, cree que llego la comida. El reflejo paracaídas, es notorio en pequeñines más grandecitos, si sostiene el pequeño posición erguida y se le hace rotar suavemente, un poco como si se estuviera cayendo, rápidamente extiende los bracitos como para interrumpir la caída y este reflejo sucede mucho antes de que empiece a caminar. El reflejo gateo que por cierto otro vez será que se hable de gateadores para la felicidad.

Los reflejos a continuación son los que perduran en la vida madura: Parpadeo, tos, nauseoso: viene de nauseas, es malucongo; estornudo, bostezo, hay que decir que se cree que las personas bostezan por hambre y no, es porque el cuerpo necesita oxígeno adicional.

Para los niños felices es de vital fundamental que se chequeen todos sus reflejos, pues su ausencia manifiesta puede o es un síntoma de alarma. Hay que tener en cuenta que el desarrollo motor de los niños avanza desde la cabeza hacia los pies, y conocer algunos parámetros universales de desarrollo adecuado como: Control de la cabeza: 3-4 meses, posición sentado, mas o menos entre 5 y 6 meses aunque hay los mas habilidosos que terminando el cuarto mes ya se empiezan a sentar; gatear entre los 8 y 10 meses merece un “Gateadores para la felicidad” es un tema con mucha tela que cortar; los solitos… que maravilla puede ser entre los 9 y 11 meses, sostenerse de pie solito, aquí viene la lluvia de dulces halago y celebraciones , caminar ayudado es relativo pero va desde los 10 meses hasta los 12, y caminar solito, descubrir el mundo también es relativo va desde los 10 meses hasta los 13, es el ritmo de cada uno, obviamente la estimulación adecuada con amor y mesura es importante. Corretear, entre los 18 y 22 meses.

Cuando llegan al segundo año, cuando son seductores, son como regaderas de picardía mezclada con ternura y una sobredosis de curiosidad, el control de las piernas es más riguroso, caminan hacia atrás, hacia los lados, como a los 2 años y medio su gran aventura las escaleras! Como a los 4 años y a los 5 son maestros de salto.

Los reflejos también tiene que ver con su motricidad fina, que tiene 2 etapas
marcadas, la simple, solamente tocan, la prensión palmar es mas de investigación, curiosidad, alrededor de los 6 meses maneja los objetos golpeándolos contra superficies y entre sí, aquí hay que estar pilas los educadores de la felicidad, porque aun sus movimientos son bastante bruscos y pueden golpearse la carita con facilidad, por eso es importante que tengan juguetes o sonajeros adecuados en tamaño, forma y textura. Mas adelante entregan objetos y por ahí a los 2 años el niño una destreza creciente en el control de sus manos siendo capaz de girar el pomo de la puerta, abrir un bote, lavarse y secarse las manos (2 años), ayudar a poner la mesa, imitar la construcción de un puente (3 años), abrocharse (4 años), atarse los cordones de los zapatos (5 años). Igualmente hay un gran avance en el terreno de la motricidad fina que se ejemplariza en el uso que hace de crayolas, colores, plastilina.

Existen infinidad de rimas, canciones, cuentos, que ayudan a ejercitar, a estimular al pequeño para que supere adecuadamente los reflejos que deben quedar atrás; como siempre es esencial el contacto con el pediatra, de igual manera los criterios de cuidado y estimulación deben ser unificados entre aquellas personas que pasan la mayor parte del tiempo con el pequeño, pues de lo contrarío va a tener muchas descoordinaciones, pues la abuelita le da miedo que gatee, en el jardín lo dejan gatear, y en su casa de pronto no hay el espacio ni las condiciones entonces ¿¿?¿?¿

Hay reflejos condicionados o enseñados, por ejemplo que rico enseñarle a sonreír siempre, inventarle rimas: Los bebés comen, duermen y se sonríen. O hay un niñito muy lindo y ese eres tu, también que mande besitos voladores al papito y a la mamita, preguntarle ¿cómo amaneció el bebé mas lindo? Y que conteste con una sonrisa acompañada siempre de la palabra feliz!!

Con Caricias Calientitas